4 de febrero de 2026
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Tips de ortografía y gramática

El arte del diálogo: normas tipográficas para escribir bien en narrativa

Libro y rosa

Escribir diálogos correctamente no es solo una cuestión estética: influye en la claridad del texto, en el ritmo narrativo y en la percepción de calidad de una novela. En castellano, los diálogos se rigen por unas normas tipográficas muy concretas que conviene dominar desde el principio.

La raya de diálogo

El diálogo se introduce siempre con raya larga (—), no con guion corto (-) ni con comillas.

Correcto:
—No pienso volver a ese lugar.

Incorrecto:
-No pienso volver a ese lugar.
“No pienso volver a ese lugar.”

La raya va pegada al texto, sin espacio antes ni después.

Las partes del diálogo

Un diálogo se divide en dos partes diferenciadas: el parlamento y la acotación o inciso. Cada parte tiene una función:

El parlamento indica lo que los personajes dicen, y la acotación proporciona información de quién lo dice, cómo lo dice, de qué forma, cuándo lo dice, etc.

En el ejemplo siguiente:

—Me parece que me he confundido —dijo Juan, con cara de incredulidad.

«Me parece que me he confundido» sería el parlamento, mientras que «dijo Juan, con cara de incredulidad» sería la acotación, la cual nos indica que la frase la ha dicho Juan y que, además, mientras lo decía, parecía incrédulo.

¿Son obligatorias las acotaciones?

Las acotaciones son muy útiles y proporcionan mucho contexto, pero no son obligatorias. De hecho, hay casos en los que se recomienda no ponerlas, como por ejemplo, cuando un mismo personaje dice varias frases seguidas. Poner acotación en todas, quedaría redundante. En este caso, se suele poner en la última línea. Ejemplo:

—No sabes lo que ocurrió aquella noche.
—Todo empezó mucho antes, cuando aún confiábamos el uno en el otro.
—Y fue entonces cuando lo perdimos todo —concluyó.

Este recurso se usa sobre todo en relatos extensos o monólogos narrativos.

Párrafos y cambios de persona

Cada vez que habla un personaje distinto, se inicia un nuevo párrafo con su propia raya.

—No deberíamos estar aquí —dijo Simón.
—Ya es demasiado tarde para marcharnos —respondió Claudia.

Esta norma es fundamental para evitar confusión en escenas con varios interlocutores.

También ocurre a veces que un diálogo sea entre dos personas y que cada línea vaya cambiando de personaje. Si queda claro que cada una la está diciendo una persona diferente, no es obligatorio poner acotación. Ejemplo:

—Laura, ¿fuiste tú?

—No, ¿por qué lo crees?

—Porque lo sé.

—Pues estás equivocado.

Pensamientos del personaje

Los pensamientos pueden tratarse como discurso indirecto o directo, pero deben diferenciarse claramente del diálogo hablado.

Si se opta por pensamiento directo, se recomienda cursiva o comillas angulares, pero no raya de diálogo, para no confundirlo con habla.

Ejemplos equivalentes:

Pensó que no volvería jamás a ese lugar. (discurso indirecto)

«Jamás volveré a este lugar», pensó Rubén. (discurso directo)

El silencio también se puntúa

Las pausas, vacilaciones y silencios pueden reflejarse mediante puntos suspensivos, siempre con moderación.

—Yo… no sé qué decir.
—Entonces… ¿es un adiós?

Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación. (más info de los puntos suspensivos en la RAE)

La puntuación de los diálogos: depende del tipo de verbo

Dependiendo del tipo de verbo que se vaya a usar en la acotación, habrá unas normas de puntuación u otras. En los diálogos, los verbos pueden clasificarse como dicendi o no dicendi.

El verbo dicendi va en minúscula, porque la oración no ha terminado.

Los verbos dicendi son aquellos que introducen o acompañan el acto de hablar: dijo, preguntó, respondió, susurró, añadió, etc. (Aquí un listado de los verbos dicendi más usados). Los verbos no dicendi son todos los demás.

Diálogo con verbo dicendi

Cuando el diálogo contiene una acotación con un verbo dicendi, la puntuación del parlamento (si la tiene) se pone justo detrás de la acotación, y no antes.

—No volveré mañana —dijo Juan.

—No volveré —dijo Juan— hasta que todo haya terminado.
—¿De verdad crees eso? —preguntó ella.

—Lee la entrada de este blog —dije a mi amigo—. Te vendrá bien para aprender.

—Me gusta mucho el cine —dije—, salvo las películas de miedo.

—No es tan difícil —apuntó mi madre—: es cuestión de estudiar.

Si el diálogo es interrogativo o exclamativo, el signo se mantiene al final.

—¿De verdad —preguntó ella— piensas marcharte?

Diálogo con verbo no dicendi

Acciones como anduvo, se encogió de hombros o cerró la puerta no introducen habla.

En estos casos, la puntuación del parlamento se cierra en el mismo parlamento, pero, además, se duplica después de la acotación. Ejemplo:

—Esto es lo que vamos a hacer. —María se puso en pie—. No le haremos caso.

—Me parece fenomenal. —Y sonrió.

Nótese que la acotación en este caso, cuando el parlamento ha terminado en punto, comienza en mayúscula.

Hay algunas acciones, como por ejemplo «sonrió» que, a priori, son verbos no dicendi y deberían puntuarse como se ha indicado previamente. Pero, según la RAE, si se usan para expresar la forma en la que se dice algo, se puntuarían como un verbo dicendi. Este ejemplo, por tanto, sería correcto:

—No volveré mañana —sonrió Juan.

Más ejemplos:

Incorrecto:
—No vuelvas a llamarme —dio un portazo.

Correcto:

—No vuelvas a llamarme. —Dio un portazo.

o bien:

—No vuelvas a llamarme.
Dio un portazo.

Errores frecuentes a evitar

  • Usar guiones en lugar de rayas
  • Añadir espacios tras la raya
  • Poner mayúscula en el verbo dicendi
  • Poner la puntuación al final del parlamento, y no tras la acotación, cuando se usan verbos dicendi
  • Usar siempre el mismo verbo dicendi
  • Hacer acotaciones redundantes
  • Mezclar comillas y rayas sin criterio

En definitiva, dominar estas normas permite que el lector se sumerja en la historia sin tropiezos tipográficos. El diálogo bien escrito no se nota, pero el mal escrito distrae. Y en una novela o en un relato, cualquier distracción cuenta.

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