Irache Plaza: “No es un libro sobre la muerte de mi hermano. Es un libro sobre su vida”
En su primer libro, Cicatrices del Alma: la luz en la ausencia, Irache habla sobre algo tan sensible y personal como la pérdida de un ser querido.
Una pérdida no llega a superarse. Solo aprendes a vivir con ello.
Irache Plaza Martínez transformó su historia de duelo fraternal en un libro lleno de vida, de recuerdos, de vivencias, conversaciones y detalles muy íntimos que compartió con su hermano Sergio. Como ella dice, su libro «es un homenaje a quien se va, y una compañía para quienes se quedan aprendiendo a respirar de nuevo«.
Irache es periodista, experta en marketing digital y escritora. El escribir sobre este tema le ha abierto el corazón a seguir escribiendo sobre otros temas sensibles.
Me emociona pensar que aquella niña que se inventaba cuentos para su hermano pequeño, muchos años después, ha terminado escribiendo un libro entero dedicado a él.
En esta entrevista que le hemos realizado en la Asociación Literaria de Autores de Navalcarnero, conoceremos su faceta como autora y recorreremos juntos su historia junto a Sergio, su hermano, que dejó este mundo cuando este aún no estaba preparado para despedirle.
¿Nos acompañáis?
1. ¿Puedes presentarte brevemente?

Me llamo Irache Plaza Martínez, tengo 27 años, soy de Madrid y estudié Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria, después hice un máster en Marketing Digital y Comercio Electrónico y también estudié en Condé Nast College, actualmente trabajo en una consultora internacional en el ámbito del marketing, la estrategia digital y la inteligencia artificial, aunque siempre he tenido una parte bastante creativa que, de una manera u otra, ha estado presente en todo lo que he hecho.
Desde pequeña me ha gustado muchísimo escribir, pero también hablar, conocer gente, inventarme historias, viajar, hacer planes y meterme en proyectos nuevos, soy bastante inquieta, alegre, curiosa y de esas personas a las que se les ocurren mil cosas a la vez, aunque luego no siempre haya tiempo para hacerlas todas. Me gusta disfrutar de la vida, reírme, estar con mi familia y mis amigos y aprovechar cualquier oportunidad para vivir algo diferente, algo que quizá ahora valore todavía más que antes.
Y digo esto porque, cuando alguien sabe que he escrito un libro sobre la muerte de mi hermano, puede imaginarse una persona completamente distinta a como soy en mi día a día, como si una experiencia tan dolorosa tuviera que definir toda tu personalidad, cuando en realidad puedes ser una persona muy alegre y llevar por dentro una tristeza que te acompaña siempre.
El 23 de mayo de 2023 falleció mi hermano pequeño, Sergio, con solo 19 años, yo tenía 24 y, evidentemente, aquel día cambió mi vida y la de toda mi familia. Cicatrices del alma. La luz en la ausencia es mi primer libro publicado y nace precisamente de esa experiencia, aunque más que un libro sobre su muerte, para mí es un libro sobre su vida, sobre lo que significó tenerle y sobre todo lo que sigue significando ahora que ya no está.
2. Tu libro Cicatrices del alma. La luz en la ausencia comentas que no es un libro de autoayuda sino más bien el relato de tu experiencia personal lidiando con el duelo fraternal. ¿Crees que una persona que sufre una pérdida muy cercana puede llegar a superarlo?
Pues sinceramente, creo que depende muchísimo de lo que cada uno entienda por superar, porque es una palabra que escuchas constantemente cuando pierdes a alguien y que, al menos a mí, nunca me ha terminado de convencer.
Cuando falleció Sergio hubo muchas cosas que me costaba comprender, entre ellas que la vida pudiera continuar con tanta normalidad cuando para nosotros había cambiado absolutamente todo, recuerdo pensar cómo era posible que la gente siguiera haciendo planes, celebrando cumpleaños, saliendo a cenar o preocupándose por cosas que a mí me parecían insignificantes, mientras nosotros intentábamos entender cómo íbamos a vivir el resto de nuestra vida sin él. Y con el tiempo he comprendido que, evidentemente, el mundo no se detiene porque a ti te ocurra algo terrible, pero eso no hace que resulte más fácil aceptarlo.
Creo que cuando pierdes a un hermano tan joven no pierdes únicamente a la persona que conocías, también pierdes toda una vida que habías imaginado a su lado sin darte cuenta, porque yo jamás me había planteado que Sergio no fuera a estar cuando cumpliéramos treinta años, cuando nos casáramos, cuando tuviéramos hijos o cuando simplemente nos hiciéramos mayores, son cosas que das por hechas, que ni siquiera te paras a pensar porque forman parte de lo que entiendes como tu vida, y de repente tienes que asumir que todos esos momentos van a llegar y él no va a estar físicamente para vivirlos contigo.
Y luego están las cosas más pequeñas, que personalmente son las que más me duelen, porque puedes prepararte mentalmente para su cumpleaños o para el aniversario de su fallecimiento, pero no para entrar en casa y no escucharle, para pasar por delante de su habitación y recordar que antes podías abrir la puerta y encontrártelo con los cascos puestos, o para arreglarte y echar de menos que te diga «qué guapa, ¿a dónde vas?», que era algo que siempre me decía. Antes eran tonterías cotidianas y ahora son recuerdos que daría cualquier cosa por repetir.
Por eso yo no diría que lo he superado, ni siquiera sé si algún día utilizaría esa palabra, lo que sí creo es que he ido aprendiendo a vivir con ello, a aceptar que puedo estar feliz y echarle muchísimo de menos al mismo tiempo, que puedo salir, reírme, viajar, enamorarme y disfrutar de cosas bonitas sin que eso signifique que mi hermano me importe menos o que haya dejado de dolerme su ausencia.
También hay días en los que estoy peor, días en los que le necesito especialmente y en los que me sigue pareciendo completamente injusto que no esté, porque el tiempo no convierte automáticamente algo tan doloroso en algo fácil de aceptar, simplemente aprendes a convivir con una realidad que nunca habrías elegido.
Así que, si me preguntan si una pérdida así se supera, yo respondería que no lo sé, porque cada persona vive su duelo de una manera diferente, pero en mi caso no siento que haya superado la muerte de Sergio, siento que he tenido que aprender a vivir una vida distinta a la que imaginaba, intentando que su ausencia no me impida disfrutar de todo lo que todavía tengo por delante.
3. ¿Por qué decidiste escribir un libro con tu experiencia?

Esta pregunta me emociona especialmente porque, aunque pueda parecer que empecé a escribir sobre Sergio después de perderle, la realidad es que mi hermano está relacionado con mi afición por la escritura desde que éramos pequeños.
Yo tendría unos ocho años cuando empecé a escribir cuentos y pequeñas historias para él, pero recuerdo especialmente los trayectos en coche, porque muchas veces Sergio me pedía que le inventara un cuento sobre la marcha, entonces yo empezaba a imaginar personajes, situaciones, historias que se me iban ocurriendo según hablaba y él se quedaba escuchándome, a veces mirando por la ventanilla, completamente pendiente de lo que le estaba contando. En aquel momento era algo de lo más normal, una hermana mayor entreteniendo a su hermano pequeño, pero ahora pienso en esos recuerdos y me parecen de las cosas más bonitas que hemos compartido, porque sin darme cuenta él fue mi primer oyente, la primera persona para la que inventaba historias.
Con los años seguí escribiendo, aunque nunca tuve una intención especialmente clara de publicar nada, era algo que hacía porque me gustaba y porque siempre he encontrado en las palabras una manera de expresar cosas que a veces me costaba decir hablando.
Después de su fallecimiento empecé a necesitarlo de otra manera, tenía muchísimos pensamientos, recuerdos y emociones que no sabía dónde colocar, además de un miedo enorme a que el paso del tiempo empezara a borrar determinados detalles de él, su voz, su risa, nuestras conversaciones, sus bromas, cosas que cuando una persona está viva te parecen tan normales que jamás imaginas que algún día vas a esforzarte por recordarlas exactamente como eran.
Me aterraba pensar que, dentro de veinte o treinta años, pudiera haber cosas de mi hermano que ya no recordara con la misma claridad, y por eso empecé a escribirlas, porque quería conservarlas, quería poder volver a ellas y sentir que seguían estando en algún lugar.
También tenía claro que no quería escribir únicamente sobre el accidente o sobre el día de su fallecimiento, porque Sergio fue muchísimo más que eso, fue un chico de 19 años con una personalidad increíble, divertido, cariñoso, con muchísimo carácter, con sus amigos, sus sueños, sus bromas y una capacidad enorme para hacer reír a los demás, y me parecía injusto que una experiencia tan terrible pudiera acabar ocupando más espacio que todos los años maravillosos que habíamos tenido la suerte de compartir con él.
Por eso quise incluir también a las personas que le querían, porque yo podía contar cómo era Sergio como hermano, pero también era hijo, nieto, primo, amigo y muchas otras cosas para personas que tenían sus propios recuerdos con él, y me gustaba la idea de que todos pudieran dejar un pequeño pedacito de lo que había significado en sus vidas.
Nunca escribí el libro pensando en venderlo ni en darle una gran difusión, durante bastante tiempo fue algo muy íntimo, algo que sentía que nos pertenecía a nosotros y que no necesitaba enseñar constantemente, pero poco a poco fue tomando forma hasta convertirse en lo que es hoy.
Y hay algo que todavía me emociona muchísimo cuando lo pienso, que aquella niña que se inventaba cuentos para su hermano pequeño, muchos años después, haya terminado escribiendo un libro entero dedicado a él. Nunca habría imaginado que sería así y ojalá no hubiera tenido que hacerlo por este motivo, pero me gusta pensar que, de alguna manera, he seguido haciendo algo que siempre compartimos, solo que esta vez la historia es la suya.
4. ¿Crees que tu libro puede ayudar a otras personas, aunque no sea el objetivo del mismo?

Me gustaría pensar que sí, aunque precisamente una de las razones por las que nunca quise presentarlo como un libro de autoayuda es porque no creo que tenga las respuestas que otras personas necesitan, de hecho, en las primeras páginas explico que no escribo porque tenga respuestas, sino porque tengo cicatrices, y creo que esa frase resume bastante bien la intención con la que nació.
Cuando vives algo así te das cuenta de que hay sentimientos que son muy difíciles de explicar a alguien que no ha pasado por una experiencia parecida, no porque los demás no quieran comprenderte, sino porque hay determinadas cosas que hasta que no te ocurren ni siquiera sabes que existen, y a veces eso hace que te sientas bastante sola, incluso estando rodeada de personas que te quieren muchísimo.
En mi caso, además, hubo algo que me llamó bastante la atención y es lo poco que se habla del duelo de los hermanos, evidentemente cuando una familia pierde a un hijo todo el mundo piensa en los padres, y es completamente comprensible, pero a veces parece que los hermanos tenemos que continuar con nuestra vida, cuidar de nuestros padres, intentar ser fuertes y encontrar la manera de seguir adelante, cuando tú también has perdido a una de las personas que más profundamente formaban parte de tu historia.
Yo no perdí solo a mi hermano pequeño, perdí a alguien que conocía desde que nació, con quien había crecido, discutido, jugado, cantado y compartido toda una vida, y creo que ese vínculo tiene algo muy particular porque los hermanos forman parte de tu pasado, de tu presente y, normalmente, también de todo el futuro que imaginas.
Por eso, si alguien que ha perdido a un hermano lee mi libro y se siente identificado con alguna de las cosas que cuento, si descubre que no es la única persona que se ha sentido culpable por reírse, que ha tenido miedo a olvidar una voz o que ha sentido una tristeza enorme en momentos en los que aparentemente todo iba bien, entonces me parecería maravilloso haber podido acompañarle, aunque solo fuera durante un rato.
No pretendo decirle a nadie cómo tiene que vivir su duelo, ni que haga lo mismo que hice yo, simplemente cuento lo que me pasó, lo que sentí y lo que sigo sintiendo, con todas mis contradicciones, porque creo que a veces encontrar tus propios sentimientos escritos por otra persona puede hacerte sentir un poquito más comprendido.
Y si además el libro consigue que alguien que nunca conoció a Sergio se haga una idea de cómo era, de su personalidad y de lo muchísimo que le queríamos, para mí eso ya tiene un valor enorme.
5. ¿Qué consejo le darías a otras personas que estén pasando una experiencia similar a la tuya?
Me cuesta bastante responder a esta pregunta porque recuerdo perfectamente lo poco que me ayudaban algunos consejos cuando acababa de fallecer mi hermano, y no porque la gente tuviera mala intención, al contrario, estoy convencida de que muchas personas intentaban encontrar las palabras adecuadas para consolarnos, pero hay situaciones en las que sencillamente no existen.
Creo que muchas veces, cuando vemos sufrir a alguien, sentimos la necesidad de decirle algo que le haga sentirse mejor, y entonces aparecen frases como «tienes que ser fuerte», «él querría verte feliz», «tienes que seguir adelante» o «el tiempo lo cura todo», que probablemente se dicen desde el cariño, pero que a veces pueden hacer que la persona que está sufriendo sienta que tiene que empezar a encontrarse bien cuanto antes.
Y la realidad es que no siempre puedes, ni tienes por qué poder.
Si tuviera que decirle algo a alguien que está pasando por una pérdida similar, seguramente le diría que no se obligue a vivir su duelo de una manera determinada, que no se compare con nadie, que no se sienta mal si un día está mejor y al siguiente vuelve a encontrarse fatal, porque eso no significa que esté retrocediendo ni que esté haciendo nada mal.
También le diría que no se sienta culpable por volver a disfrutar de las cosas, porque es algo que a mí me ha costado entender, especialmente al principio, cuando cualquier momento bonito podía venir acompañado de ese pensamiento de que Sergio ya no estaba para vivirlo, y entonces algo tan sencillo como reírte o pasártelo bien podía acabar haciéndote sentir mal.
Con el tiempo he intentado comprender que mi vida no tiene por qué detenerse para demostrar cuánto quería a mi hermano, que puedo ser feliz, hacer planes y construir un futuro que me ilusione sin que eso signifique que le estoy olvidando.
Y hay otra cosa que para mí es muy importante, y es que no se deje de hablar de las personas que ya no están. A veces tengo la sensación de que hay gente que evita mencionar a Sergio delante de mí por miedo a hacerme daño, cuando en realidad a mí me encanta que me hablen de él, que me cuenten alguna anécdota que yo no conocía, que recuerden sus bromas o que simplemente digan su nombre con naturalidad.
Porque yo pienso en él todos los días, no necesito que alguien me lo recuerde para echarle de menos, pero sí me hace muchísima ilusión comprobar que otras personas también siguen teniéndole presente.
Y, por supuesto, creo que es importante dejarse ayudar, rodearse de personas con las que puedas hablar sin sentirte juzgada y buscar apoyo profesional cuando lo necesites, porque hay momentos en los que el dolor puede llegar a ser demasiado grande para intentar gestionarlo sola.
No le prometería a nadie que todo va a volver a ser como antes, porque no creo que sea verdad, pero sí le diría que no tiene que resolver hoy cómo va a vivir el resto de su vida, que habrá días en los que simplemente llegar a la noche ya sea suficiente, y que no pasa nada por necesitar tiempo, compañía o ayuda para encontrar una manera de continuar.
6. ¿Habías escrito algún libro antes?
Había escrito muchísimas cosas desde pequeña, sobre todo cuentos, pequeñas historias y textos personales, aunque Cicatrices del alma es el primer libro que he llegado a publicar.
Siempre he tenido mucha imaginación y me entretenía muchísimo escribiendo, muchas veces inventaba historias simplemente porque me apetecía y otras utilizaba la escritura para expresar cosas que no sabía muy bien cómo contar, supongo que también por eso terminé estudiando Periodismo, porque siempre me ha llamado muchísimo la atención todo lo relacionado con comunicar, escribir y contar historias.
Pero nunca me había planteado especialmente convertirme en escritora ni publicar un libro, de hecho, aunque me gustaba escribir, durante bastante tiempo era algo que hacía para mí, sin pensar que otras personas pudieran llegar a leerlo.
Con Cicatrices del alma ocurrió algo bastante diferente, porque no empecé con una idea literaria que quisiera desarrollar, sino con la necesidad de guardar recuerdos y expresar sentimientos, y poco a poco esos textos fueron convirtiéndose en capítulos, después empecé a ordenar la historia, a incluir recuerdos de otras personas y finalmente me encontré con que había escrito un libro entero.
Publicarlo también me dio bastante respeto porque una cosa es escribir para ti y otra muy distinta saber que cualquier persona puede leer pensamientos tan íntimos, sobre todo cuando no hablan únicamente de ti, sino también de tu familia y de una persona a la que quieres muchísimo.
Pero al final pensé que me gustaría tenerlo físicamente, poder abrirlo dentro de muchos años, enseñárselo algún día a personas que no llegaron a conocer a Sergio y que pudieran descubrir una parte de quién era.
Y me hace especial ilusión que mi primer libro publicado haya terminado siendo sobre él, porque de alguna manera la escritura siempre nos había unido, aunque cuando éramos pequeños no fuéramos conscientes de ello.
7. ¿Estás escribiendo algún libro ahora? Si no es así, ¿sobre qué tema te gustaría escribir en el futuro?
Sí, de hecho he empezado otro libro, aunque todavía estoy en una fase bastante inicial y me lo estoy tomando con calma, porque tampoco quiero convertir algo que siempre me ha gustado en una obligación.
Esta vez estoy escribiendo sobre una ruptura sentimental, sobre las relaciones, las expectativas que depositamos en otras personas, las decepciones y cómo determinadas experiencias pueden cambiar nuestra forma de entender el amor, pero también sobre todo lo que descubres de ti misma cuando una etapa de tu vida termina y tienes que empezar otra diferente.
Me interesa mucho el comportamiento de las personas, cómo nos relacionamos, las cosas que a veces sentimos pero no nos atrevemos a decir y todas esas contradicciones que tenemos, porque creo que casi nunca somos tan sencillos como aparentamos.
También me gustaría escribir sobre otros temas en el futuro, no quiero que toda mi relación con la escritura quede asociada únicamente al duelo o a las experiencias dolorosas, porque me gustan muchísimas cosas y tengo un montón de ideas que me gustaría desarrollar, algunas más personales y otras completamente diferentes.
Al final, creo que lo que más me gusta de escribir es poder contar algo que otra persona lea y sienta de alguna manera, ya sea porque se identifica, porque le hace pensar, porque le emociona o simplemente porque le entretiene durante un rato.
Con Cicatrices del alma he descubierto además algo que antes no valoraba tanto, y es la importancia de dejar las historias por escrito, porque la memoria no siempre es tan fiable como nos gustaría, con los años se nos olvidan conversaciones, gestos y detalles que en su momento parecían imposibles de olvidar, y escribirlos es una manera muy bonita de conservarlos.
Y supongo que, aunque en el futuro escriba sobre temas completamente distintos, siempre habrá algo de Sergio en mi manera de entender la escritura, porque fue la primera persona que se sentó a escuchar las historias que yo me inventaba cuando era pequeña, y ahora es también la persona a la que he dedicado la historia más importante que he escrito hasta el momento.
8. Seguro que es imposible elegir una pero, ¿podrías mencionarnos alguna situación o vivencia con tu hermano que te apetezca recordar y que hayas reflejado en el libro?
Es muy difícil elegir un recuerdo concreto porque, curiosamente, cuando pierdes a alguien, muchas de las cosas que más echas de menos son precisamente aquellas a las que antes no les dabas demasiada importancia. En el libro hablo de nuestra complicidad, de las bromas que solamente entendíamos nosotros, de los karaokes, los bailes improvisados y de esas veces en las que nos entraba la risa en el momento menos oportuno, simplemente por mirarnos. Me acuerdo muchísimo de esas tonterías, de lo fácil que era reírnos juntos, de cómo cualquier momento normal podía acabar convirtiéndose en algo divertido. Sergio tenía mucho de eso, una forma de ser que hacía que estar a su lado fuese muy fácil, y que incluso los días más corrientes acabaran teniendo algo especial.
Y creo que es algo en lo que pienso mucho desde que no está, porque si alguien me hubiese preguntado entonces qué momentos de mi vida iba a querer volver a vivir, seguramente habría elegido una celebración, un viaje o alguna ocasión especial, y ahora daría cualquier cosa por volver a uno de esos días normales, sin hacer absolutamente nada extraordinario, simplemente sabiendo que él está ahí.
9. Si tuvieras oportunidad de decirle lo que nunca le dijiste, ¿qué sería?
Es una pregunta que me hago muchísimas veces, aunque creo que, más que algo que nunca le dijese, lo que me gustaría sería tener la oportunidad de volver a hablar con él sabiendo todo lo que sé ahora.
Le diría que ojalá hubiese sido consciente de lo importante que era para mí, no solamente como hermano, sino como persona, de todo lo que me enseñaba sin darse cuenta y de la suerte que tuve de compartir mi vida con él. Le diría que estoy orgullosísima de quién era, de cómo trataba a las personas, de lo muchísimo que le quería la gente y de todo lo bonito que sigue despertando en quienes le conocieron.
También le diría algo que seguramente antes ni se me habría ocurrido decirle, que echo de menos hasta las cosas que me sacaban de quicio de él, nuestras discusiones absurdas, las conversaciones sin importancia, verle por casa, saber que estaba en su habitación o simplemente tener la tranquilidad de que podía hablar con él cuando quisiera. Creo que damos muchas cosas por hechas porque nunca imaginamos que puedan desaparecer de un día para otro. Yo nunca pensé que tendría que recordar a mi hermano en lugar de seguir creando recuerdos con él.
Y, sobre todo, le preguntaría si está orgulloso de mí, si le gusta lo que he escrito sobre él y si cree que he conseguido transmitir, aunque sea un poquito, cómo era realmente. Porque, por encima de todo lo demás, me gustaría saber que se reconocería en estas páginas, que se reiría leyendo algunas cosas y que entendería por qué necesitaba escribirlas.
10. ¿Cómo estás promocionando tu libro? ¿Crees que está llegando al público?

La verdad es que hasta hace relativamente poco no me había planteado promocionarlo demasiado. Cuando empecé a escribirlo nunca pensé en las ventas, en cuántas personas podrían leerlo o en si tendría repercusión, era algo que estaba haciendo por mí, por Sergio y por las personas que le querían. De hecho, durante bastante tiempo me costó incluso hablar de él públicamente, porque sentía que estaba enseñando una parte muy íntima de mi vida y de mi familia. Lo publiqué en Amazon y lo he compartido a través de mis redes sociales, pero no he seguido una estrategia de promoción como tal, algo bastante curioso teniendo en cuenta que profesionalmente me dedico al marketing. Supongo que cuando algo es tan personal, cuesta mucho más tratarlo como un producto que quieres dar a conocer.
Ahora estoy empezando a cambiar un poco esa mentalidad, no porque quiera convertir la historia de Sergio en algo comercial, sino porque me estoy dando cuenta de que puede tener sentido compartirla más allá de nuestro entorno. Me gustaría que llegase a otras personas que hayan perdido a un hermano, que puedan sentirse comprendidas o identificadas con algunas de las cosas que cuento, pero también a quienes nunca hayan vivido una pérdida así y quieran entender lo que supone. Todavía es pronto para decir que está llegando a un público amplio, pero cada persona que se interesa por leerlo me hace ilusión. Y si alguien que nunca conoció a Sergio termina el libro sintiendo que sabe un poquito cómo era, creo que ya habrá merecido la pena.
Gracias Irache por abrirnos tu corazón, te deseamos muchos éxitos.
Enlace a su perfil de Instagram: @iratxeplazaa
Enlace al libro en Amazon: https://www.amazon.es/dp/B0GJD953J6

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