Cuando me jubilé, hace ahora doce años, para no perder el contacto con mis dos pasiones, los libros y la infancia, empecé a asistir con cierta frecuencia a la biblioteca del CEIP María Martín, de Navalcarnero. Algunos días para contar cuentos, otros días para ayudar a organizarla.
La pandemia rompió esa rutina, después empecé a dedicar mi tiempo a la escritura, aunque sin dejar de contar cuentos. Volví de forma más espaciada, nunca perdí el contacto con dicha Comunidad Educativa.
El próximo Día del Libro nos acogeréis a Calle del Barco y a mi en esa biblioteca que siempre me enamoró. Mi emoción es grande.
He visto crecer a niños y niñas, disfrutar con mis cuentos y yo con su escucha. Ahora deseo que los adultos disfrutéis con la lectura de mis libros. Os espero.


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