Por David J. Skinner
En la famosa saga de «Harry Potter» descubrimos que hay varios hechizos imperdonables. Pues bien, en la ortografía y en la gramática también hay algunos errores imperdonables que, por desgracia, se cometen con cierta regularidad.
Hoy me gustaría hablaros de la coma criminal. ¿Se tratará, acaso, de un signo de puntuación malvado que intenta huir de la justicia? Voy a comenzar diciendo que esta definición fue acuñada en 1976 por el lingüista peruano Alfredo Valle Degregori, y hace referencia tanto a una coma entre el sujeto y el verbo como a una entre este y el complemento directo.
Para no hacer este texto demasiado largo, voy a centrarme concretamente en esa coma que separa el sujeto y el verbo. ¿Es siempre un error colocarla? Pues, como en casi toda la ortografía, hay excepciones, pero las comentaré después; por el momento, pensemos que siempre es una equivocación, al igual que lo haríamos si vemos una palabra aguda terminada en «s» que no lleva tilde (y, sí, en esa norma también hay excepciones).
Hay dos motivos por los que se suelen colocar estas comas: por tener un sujeto extremadamente largo o para representar de manera gráfica una pausa que quien escribe considera que habría al leer el texto. Para ceñirme a la máxima «muestra y no cuentes», os pongo un ejemplo:
«El exhausto inspector de policía encargado de investigar los escabrosos crímenes cometidos durante la última década en el barrio portuario, decidió finalmente archivar el caso».
Sí, un sujeto que ocupa varias líneas no es ideal, pero la frase sirve como un ejemplo perfecto de ambos motivos. Cuando llegamos al verbo, «decidió», todo nuestro cuerpo pide hacer una pausa para respirar. Sin embargo, de todas las posibles combinaciones que habría, justo la escrita es un error ortográfico. Es importante tener en cuenta que una pausa y una coma no son equivalentes e intercambiables, y este es uno de los grandes problemas que nos podemos encontrar al escribir: confundir las dos cosas. Para sintetizar, una coma puede ser obligatoria, opcional o prohibida. En este caso, la coma entre «portuario» y «decidió» estaría del todo prohibida según la norma.
También con este ejemplo se puede ilustrar alguna excepción, si la frase fuera la siguiente:
«El exhausto inspector de policía encargado de investigar los escabrosos crímenes, cometidos durante la última década en el barrio portuario, decidió finalmente archivar el caso».
En este caso estaríamos ante algo correcto, pero con un matiz: la subordinada «cometidos durante la última década en el barrio portuario» pasaría de ser especificativa a explicativa. Lo mismo en el siguiente caso, aunque ahora haciendo referencia al inspector, en lugar de a los crímenes:
«El exhausto inspector de policía, encargado de investigar los escabrosos crímenes cometidos durante la última década en el barrio portuario, decidió finalmente archivar el caso».
¿Qué supone este cambio de especificativa a explicativa? Bueno, creo que eso ya es material para otra ocasión. Por hoy, espero que esta explicación haya servido para ver que, aunque una pausa sea necesaria, no siempre puede marcarse de forma gráfica.
¡Ah! Además de estos casos donde un inciso hace obligatoria la colocación de coma, hay otro ejemplo muy particular:
«Los lápices, bolígrafos, gomas de borrar, etc., se encontraban sobre la mesa».
Normalmente, tras un sujeto que sea una enumeración tampoco podría ir una coma, pero si dicha enumeración acaba en «etcétera/etc.», sí es obligatoria. Bienvenidos al fascinante mundo de las excepciones ortográficas.
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Os dejamos algunas imágenes a modo resumen.








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